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Registrar un visitante

Lo que se registra el domingo es lo que se puede seguir el martes. Y lo que no se registra, se olvida.

Con esto basta para empezar

El nombre y una forma de contactarlo. Nada más. Un formulario largo en la puerta de la iglesia hace que la gente no lo llene, y un visitante sin registrar es un visitante que nadie va a buscar.

Lo que conviene añadir si se puede

  • Qué lo trajo. Si vino por un amigo, por una campaña o por la escuela dominical.
  • Qué le interesó. La música, la predicación, la comunidad.

No es curiosidad: a fin de mes esas dos preguntas te dicen qué está acercando gente a tu iglesia. Y a quien lo llame el martes le dan por dónde empezar la conversación.

Cuando el visitante se queda

Pasa a miembro conservando su información y su historial. No hay que escribir sus datos otra vez, y no se pierde cómo llegó ni quién lo acompañó.

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